1. Usa gran cantidad de agua salada para cocinarla. Como mínimo 1 parte de pasta por cada 10 de agua. La pasta debe de moverse libremente durante toda la cocción. Nunca debe estar unida ni apelmazada. Gran volumen de agua proporciona una cocción por igual de toda la pasta, y permite la dispersión del almidón.
2. Añadir una pequeña cantidad de aceite previene que la pasta se pegue una con otra.
3. Remover la pasta durante el tiempo de cocción previene igualmente que ésta se pegue una con otra.
4. Cocinala hasta que la pasta esté "al dente".
5. Una vez cocinada escurrela y sirvela inmediatamente.
6. Si la pasta no va a ser usada inmediatamente recuerda que debes:
- Enfriar la pasta inmediatamente después de cocinada para parar el proceso de cocción.
- Escurrela inmediatamente para evitar mayor absorción de agua.
- Almacenala en pequeñas cantidades con un poco de aceite impregnado en ellas para evitar que se pegue una con otra. También puedes añadir una cuchara de mantequilla y remover en vez de tanto aceite.
- El recipiente de almacenamiento debe de estar bien cerrado para evitar que se seque la misma.
- Para calentarla nuevamente utiliza agua salada, el micro ndas o refríela en la sartén con un poco de mantequilla.
FUENTE : www.afuegolento.com